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El verdadero valor de los ríos

W W W . A L M A N A Q U E   A Z U L . O R G .

En este mundo nada sale gratis. En un momento parecía que el petróleo realmente era eso, un regalo de la tierra para poder crecer ad infinitum. Hoy está claro que el petróleo se está acabando y que el precio real de esa energía ha sido mucho más alto que lo que pagábamos en la gasolinera. En Panamá, un país con muchos ríos, pasa lo mismo con las hidroeléctricas gigantes.

Esta semana el diario La Prensa publica una serie de artículos sobre la privatización de los ríos en Chiriquí para la producción de energía eléctrica. Resulta que el agua de la provincia que es el granero de Panamá, donde se produce buena parte de la comida, está siendo regalada al negocio de encerrar ríos para vender electricidad al extranjero.

Ver en el diario La Prensa:

Hidroeléctricas: 63 proyectos en cuatro cuencas
Exigen estudio acumulativo
Los rostros detrás de las hidroeléctricas

Las grandes empresas hidroeléctricas, como AES Panamá (estadounidense) y Empresas Públicas de Medellín (colombiana) y otras más, están aprendiendo a hacer las cosas mejor. Es decir, han aprendido a cuidar su imagen, a usar a la policía para desalojar los sitios de sus proyectos, a recibir subsidios para “energía limpia” y a comprar el silencio del gobierno y de la sociedad civil. Los proyectos hidroeléctricos gigantes de Chiriquí y Bocas del Toro son presentados por hábiles relacionistas públicos como energía renovable y ecológica, y además como necesaria para nuestro desarrollo.

Proyecto hidroeléctrico Estí: río canalizado y cauce seco

Proyecto hidroeléctrico Estí: río canalizado (derecha) y cauce seco

No es así. Los ríos son mucho más que “recursos hídricos”, lo cual sería reducirlos sólo a la posibilidad de convertirlos en ganancias inmediatas. Los ríos son esenciales para mantener funcionando ecosistemas y sociedades humanas, son usados para moverse de un lado al otro y para sostener pueblos y culturas, son parte del ciclo de vida de animales marinos. Son lugares de recreación y tranquilidad, atractivos turísticos y sí, fuentes de energía.

Porque las hidroeléctricas pequeñas, a escala de pueblo, son de las mejores y más confiables fuentes de energía renovable. En cambio, cuando hablamos de hidroeléctricas gigantes, como se puede ver en las fotos aéreas de La Prensa, son proyectos de enorme impacto sobre los bosques y los ríos y sobre la vida de la gente. Ningún turista viene a ver un río represado y canalizado, nadie puede remar en su cayuco pasando una turbina. ¿Para qué es la electricidad? La idea es que buena parte sea exportada hasta Estados Unidos y países de Centro y Sur América. Y los principales usuarios en Panamá son los edificios y centros comerciales de Panamá, el mismo crecimiento urbano desordenado que sufrimos los habitantes de la ciudad. Poco o nada va destinado al verdadero desarrollo.

Lo interesante de las hidroeléctricas es que nos obligan a pensar en temas fundamentales. Sobre el tipo de desarrollo que tenemos en Panamá y el precio que tienen pagan nuestros ecosistemas. Sobre la comida que se produce en Chiriquí: dónde se produce, quién la produce y qué se produce. Sobre los ríos, quién los usa y quién es su dueño. ¿Cuántos niños naso vale un rascacielos? ¿Cuántos ríos vale la pena destruir a cambio de un mall en la ciudad?

De vuelta a la edad de piedra

¿Cuál es la alternativa, entonces? ¿Será que los ecologistas queremos regresar a las cavernas e iluminarnos con una fogata? Indudablemente hay quienes piensan así. Pero vivir en ciudades y usar tecnología moderna no es sinónimo de destrucción ambiental. Es posible mantener los avances de la civilización y deshacernos de sus retrocesos al mismo tiempo.

El primer punto que hay que considerar es la eficiencia energética. El sector comercial, el principal consumidor de energía del país, no se distingue por sus esfuerzos en eficiencia, en parte porque la energía sigue siendo relativamente barata. Un centro comercial enorme como el Albrook Mall, con aire acondicionado en todos sus espacios puede ser algo muy cómodo en un país caliente, pero es una aberración ecológica. Un sólo supermercado 24 horas consume más electricidad que un pueblo pequeño. Muchos edificios de oficinas en la ciudad permanecen con luces encendidas toda la noche. Quizá podemos aprender algo de la arquitectura del área del Canal, donde las residencias fueron concebidas para contrarrestar el calor y la humedad con diseños aptos para el trópico.

Las inversiones en energía realmente renovable, como la solar y eólica (del viento) ha aumentado en los últimos años, mejorando dramáticamente la eficiencia y los costos de estos métodos de generación. Panamá tiene sol todo el año y lugares aptos para el establecimiento de parques eólicos (que también son controversiales). El potencial solar, tanto fotovoltaico (para producir electricidad) como térmico (para producir calor) está apenas explorado, si bien varios pueblos en Panamá ya usan la energía solar descentralizada como principal fuente de energía.

Porquela la descentralización de la generación energética es igualmente necesaria. Dejar pensar que los únicos proyectos de generación que existen son los proyectos gigantes. Las plantas hidroeléctricas o solares más pequeñas y locales suelen ser menos dañinas al ambiente y las personas y la distancia que tiene que recorrer la electricidad generada es más corta, aumentando la eficiencia y requiriendo menos generación.

Pero más que nada, hay que cuestionar la lógica del crecimiento económico infinito. Si pensamos que la única economía posible es una que sólo sabe crecer sin límites, tarde o temprano terminaremos de consumir todo el “capital natural” que sostiene a la humanidad y a su economía, es decir los ríos, el suelo, el aire y al biodiversidad. Estos son valores que casi nunca son incluidos en las ecuaciones de los economistas, pero destruir los ríos, sus ecosistemas y la gente que vive de ellos para alimentar más centros comerciales en la Ciudad de Panamá es un absurdo que estamos obligados a reconsiderar.


Publicado por editor el 25 de Mayo de 2010.
Actualizado el 28 de Mayo de 2010.
Categorías: Notas, Noticia.


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